
La campaña de vacunación masiva contra el virus del papiloma humano ha sido muy cuestionada. Incluso parte de la comunidad médica duda de la seguridad de la vacuna. Hasta se ha constituido una asociación de afectadas para pedir una moratoria de la vacunación.
Lo cierto es que aún no se ha demostrado la repercusión de la vacuna en las afectadas. Pero como es normal, cuando se habla de salud rápidamente saltan todas las alarmas y cunde el pánico. ¿Y quién acaba siendo la cabeza de turco? La industria farmacéutica.
¿Qué opina la gente de la calle sobre este sector?:
“Son multinacionales que sólo quieren ganar dinero”
“Los medicamentos tienen precios desorbitados e inalcanzables en los países desarrollados y, por descontado, en los países del Tercer Mundo (¡una cajita con dos pastillitas vale 30 €!)”
“Los laboratorios compran a los médicos para que éstos receten sus propios medicamentos”
“ Los laboratorios experimentan con animales”
“Algunos han experimentado con seres humanos sin que ellos lo supieran”
“Se aprovechan de los enfermos” (no tienes más remedio que tratarte para curarte)
“Todos los medicamentos tienen muchísimos efectos secundarios.”
“Y seguro que hay muchas cosas de las que ni siquiera nos enteramos”
¿Qué les contestaríamos?
¿Saben ustedes la cantidad de millones de euros que cuesta la I+D de un principio activo, desde el diseño de la molécula hasta los estudios preclínicos y clínicos? Se necesitan alrededor de 1000 millones de euros, por decir una cifra, y entre 10 y 14 años de investigación, y de cada 10 moléculas se caen 9 por el camino. Cifras como estas podrían justificar, sin lugar a dudas, el elevado precio de algunos medicamentos.
Además, hay que sumar el gran número de trabajadores de todos los niveles y conocimientos que sustenta este sector. El sector farmacéutico es una fuente de empleo importantísima.
Sobre la influencia de la industria en los médicos, es verdad que en algunas ocasiones los médicos pueden estar presionados por los departamentos comerciales de los laboratorios, pero se trata de una operación lícita en nuestra sociedad.
Gracias al mecenazgo de la industria farmacéutica los médicos pueden asistir a congresos nacionales e internacionales, indispensables para su formación y en los que pueden publicar y adquirir prestigio científico. Los médicos españoles tienen cierto prestigio internacional gracias al apoyo que han obtenido de la industria farmacéutica.
Las asociaciones ecologistas se quejan de la experimentación con animales. ¿Preferirían que se determinara la seguridad de un fármaco con seres humanos tal como se narra en el bestseller “El jardinero fiel”? La experimentación con animales es imprescindible. También son imprescindibles los ensayos clínicos en humanos. Eso sí, existen numerosos códigos, protocolos y reglamentaciones nacionales e internacionales que pueden evitar que se hagan los abusos que John Le Carre cuenta en dicho libro y que por supuesto siempre tienen lugar en los países del Tercer Mundo.
Cuantos más estudios de farmacovigilancia y un mejor seguimiento se tiene de los efectos secundarios de un fármaco, más seguridad y mejor evaluación de la eficacia del mismo. Todo ello conlleva también un presupuesto considerable y tiempo, mucho tiempo que a veces (delante de una epidemia o una patología mortal) no se tiene.
Es injusto que un sector industrial cuyo objetivo es la curación de las enfermedades y salvar vidas sea tan criticado y tenga tan mala prensa.
¿Es cuestión de que los mismos laboratorios paguen grandes campañas de publicidad para limpiar su fama?
O ¿tendrían que ayudar los gobiernos de cada país o las organizaciones interestatales a sufragar costes de I+D para que los medicamentos no fueran tan caros en vez de fomentar el uso de genéricos?
O quizás ¿los medios de comunicación deberían estar al lado de estas multinacionales en vez de hundirlas cuando no hay argumentos probados en su contra?
Todos estamos en el mismo bando, el de salvar vidas, pero lamentablemente para ello se necesita apoyo científico, financiero, logístico, administrativo…todo un esfuerzo incluso para las grandes multinacionales de la industria farmacéutica.
La campaña de vacunación masiva contra el virus del papiloma ha sido muy cuestionada. Sin embargo, ahora, con la gripe A, la población espera impaciente la vacuna para prevenirla. Y nadie dudará en ponerse en manos de los Laboratorios. Porque en realidad saben que nuestra salud y nuestras vidas dependen de ellos.
By: MªJosé
La equilbrista